miércoles, 2 de julio de 2014

Levin Minnemann Rudess - LMR

EaRtHlInG - MiLáN

  • Marco Minnemann - Batería y Guitarra
  • Tony Levin - Bass, Chapman Stick y Cello
  • Jordan Ruddess - Teclados, Continuo y Seaboard.

Siempre me han parecido fascinantes los proyectos de rock progresivo instrumental, sobre todo por su apuesta vanguardista, el nivel tanto de los músicos y el resultado del trabajo. En LMR tenemos caras conocidas, en primer lugar Tony Levin y Jordan Rudess, que ya colaboraron juntos en los dos excelentes álbumes que salieron de Liquid Tension Experiment (LTE). Marco Minnemann también ha estado involucrado en el mundillo con su reciente formación The Aristrocrats y con el tiempo se ha convertido en uno de los baterías más solicitados y respetados del mundo. El caso es que estamos ante un super grupo, un trío con un nivel enorme en el que parece reinar una química muy especial.


A nivel de sonido y producción LMR es tremendamente directo y efectivo, no ha sido sobre-producido ni tratado de forma artificial. Se nota que el proyecto surgió de forma espontánea y se ha hecho todo rápidamente (quizás también de ahí la portada del disco), pero esto le ha añadido un toque de espontaneidad y frescura que hace poder disfrutarlo todo de una forma más desenfadada, de hecho, hay momentos en los que parece un trabajo en vivo.

  • Marcopolis (4:54) 
  • Twitch (3:08) 
  • Frumious Banderfunk (3:40) 
  • The Blizzard (3:43) (Breaking all illusions sección central) 
  • Mew (7:50) 
  • Afa Vulu (2:45) 
  • Descent (3:24) 
  • Scrod (6:10) 
  • Orbiter (3:13) 
  • Enter the Core (4:09) 
  • Ignorant Elephant (5:30) 
  • Lakeshore Lights (4:37) 
  • Dancing Feet (3:06) 
  • Service Engine (8:38) 

Salvo los gigantes Emerson, Lake & Palmer, pocos han sido los que se han atrevido con una formación "carente" de guitarras, y lo cierto es que dicho instrumento, pese a estar presente en la grabación de mano del propio Minnemann, no deja de ser un ornamento anecdótico. Por otro lado, la música que sale de las mentes de estos tres superdotados es extremadamente compleja. A priori puede resultar que con estos ingredientes, la audición se haga un tanto árida, pero nada de eso, los temas están perfectamente construidos y salvo pocas excepciones, la duración no excede en demasía. 

La orientación musical del álbum está orientada al lado progresivo, pero con fuertes elementos jazzísiticos, pinceladas rockeras y hasta algún que otro coqueteo con el funky. Esta fusión de elementos se traduce en el endemoniado virtuosismo músico-técnico que plantea el grupo. Escalas a la velocidad de la luz, complejísimos acordes, polirritmias, compases de amalgama y breaks de infarto. Todo cimentado en una perfecta base y desarrollo armónico. 

Es más que evidente que existe una química especial entre ellos. Tomemos por ejemplo la base rítmica, Levin y Minnemann han empastado a la perfección, Twitch, Descent o Ignorant Elephant en las que asistimos a una total comunión de sus respectivos instrumentos. O la manera en la que Rudess va dotando de vida melódica a los temas. Los fans de Dream Theater o LTE encontraran ciertos guiños o similitudes en ciertos pasajes, como es el caso de Frumious Banderfunk en la que los solos al teclado recuerdan a los de Beyond This Life, tanto por la sonoridad escogida como por las progresiones melódicas. También en The Blizzard, que a más de uno le traerá a la memoria las armonías de Freedom of Speech del primer trabajo de LTE.


Todos los cortes son absolutamente fantásticos, aunque en mi opinión Mew brilla con luz propia. A lo largo de sus más de siete minutos, se nota que han tenido tiempo para desarrollar sus ideas y esos ecos de jazz funcionan especialmente bien junto a las disonancias y diferentes tensiones armónicas. 

En resumen, estamos ante uno de los discos más interesantes del año, en el que vemos que la intelectualidad y el virtuosismo no están reñidos con el desenfado y la diversión. El iniciado en este tipo de proyectos, seguro que disfruta, al profano, puede animarle a que se adentre en un mundo desconocido en el que los recursos facilones y el mal gusto son palabras tabú.

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